Cuantas veces me has visto esperar
bajo tu cuerpo oxidado
en el calor del asfalto
de los gases
y los cuerpos
Cuantos abrazos no di en tu sombra
todas esas veces que me viste partir a mi
o despedir.
Siempre que me voy nunca vuelvo
solo aparezco
aún me recibes
con tu bienvenida de bocinas.
Siempre yo con mi ansiedad
mi miedo y paranoia
en la familiaridad
de tus hijos que me llevan.
Más nunca quiero verte
pero siempre termino
bajos tus ojos cansados
y melancólicos.
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