Hay una piedra que cuelga de mi cuello
y cae en mi pecho
su brillo es tenue, pero sincero
rojizo y misterioso
como la pasión escóndida
de quién anda solo por la vida
escribiendo
una piedra sísmica
que tiembla
una piedra acuosa
que moja
que a veces se agrieta
con las desilusiones
y se recompone
con la alegría y la voluntad.
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