jueves, 1 de enero de 2015

Adiós tiempo

Tantas cosas que he pasado y dejado pasar, que año tan increíble viví y que año mejor el que tengo planeado, es tiempo de cambiar, por eso me despido del tiempo, por que ya no lo necesito. Y es que lo que necesito no es tiempo sino paciencia,  porque el tiempo no es algo de lo que dispongo, que manejo, que acomodo a placer, es algo que realmente no existe; es todo una invención. Siempre he tratado de apresurarme, de correr sin prepararme y de saltar sin agarrar impulso y ahora que lo pienso ... ¿Por qué?...  voy a un paso muy acelerado y si caigo, ¡vaya caída la que me espera!.

No entiendo mi propio afán de tener que ver resultados, la vida avanza mi ritmo, soy yo quién no avanza a mi ritmo. Soy yo quién no se da cuenta que para aprender tengo que percibir y la percepción no sucede de manera fugaz , al menos así lo entiendo, me gusta ser espontaneo pero mis metas no solo sucederán y no puedo hacer que sucedan cuando yo quiero y por eso trato de trabajar y organizar mis ideas y sobretodo de purificar mi ser, ya que mi propósito es alcanzar la capacidad de tener mi mente en calma la mayoría del tiempo. he pensado la distintas formas de hacer eso e incluso las he puesto en práctica, me alegro de que estén funcionando pero todavía hay un camino muy largo por recorrer antes de que yo desarrollé la paciencia.

Los más grandes monumentos siempre llevaron su ritmo y cada quién tuvo darle calma a las y dejar que todo fluya como tiene que fluir , entender que no puedes acelerar la corriente pero si puedes estancarla, lo mejor que podemos hacer es dedicarnos a evitar que se estanque y apreciar como todo fluye, los pequeños progresos forman bases sólidas.

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